
Tener un testamento no garantiza, por sí solo, que una empresa familiar sobreviva al fallecimiento de su fundador si no existe una planificación sucesoria específica y coordinada con la realidad societaria.
Esta fue una de las principales conclusiones de la jornada ‘El testamento del empresario’, organizada por Carrillo y la Asociación Murciana de la Empresa Familiar (AMEFMUR), que reunió en las instalaciones de Vrio a más de 60 empresarios interesados en anticiparse a uno de los momentos más delicados en la vida de cualquier organización familiar.
El encuentro se celebró en un contexto especialmente significativo: según datos del Instituto de la Empresa Familiar, dos de cada tres empresas familiares españolas carecen de un plan de sucesión formalizado, lo que convierte la falta de previsión en la principal causa de disputas societarias y tensiones internas.
“Muchos empresarios tienen testamento, pero ese testamento no sirve para gestionar la empresa”, advirtió Soraya Martínez, abogada de Carrillo. “El testamento del empresario no solo debe repartir bienes: tiene que organizar quién manda, quién decide y quién protege la empresa cuando el fundador ya no está”.
Uno de los escenarios más recurrentes abordados fue el impacto inmediato del fallecimiento inesperado del fundador cuando los herederos, por falta de experiencia o porque no están vinculados a la gestión, no pueden asumir el papel directivo. “Lo que ocurre al día siguiente puede ser un vacío de poder peligroso, porque la empresa necesita decisiones, pero nadie sabe quién debe tomarlas”, señaló Soraya Martínez.
En este sentido, se subrayó la importancia de que el testamento permita designar administradores específicos para proteger la continuidad empresarial, evitando procedimientos judiciales lentos pensados para salvaguardar al menor, pero no para sostener una empresa en funcionamiento.

El notario Pablo Alonso Rocamora añadió que esta administración puede extenderse incluso hasta que el heredero cumpla 25 años, un extremo que la doctrina y la jurisprudencia consideran plenamente admisible.
Equilibrio entre familia y empresa
Durante la sesión también se analizaron situaciones habituales en familias empresarias reconstituidas, donde la protección económica del cónyuge puede entrar en tensión con el control de la sociedad.
Los ponentes insistieron en que una planificación adecuada permite separar derechos económicos y derechos políticos, evitando bloqueos societarios y enfrentamientos familiares prolongados.

Para que ese equilibrio funcione en la práctica, subrayó Martínez, es imprescindible que los estatutos sociales estén coordinados con el testamento, de modo que el usufructo otorgue derecho a dividendos, pero no necesariamente derecho de voto.
Entre las soluciones jurídicas destacadas, se expuso la figura de la “participación de oro” o el voto múltiple, una fórmula que permite compatibilizar igualdad económica entre herederos con una toma de decisiones centralizada en quien lidera el negocio.
“A los empresarios les cuesta asumirlo, pero repartir por igual no siempre es repartir bien. Se puede repartir igual y garantizar la subsistencia de la empresa”, afirmó Martínez. La abogada puntualizó que cuando este mecanismo no se prevé, el conflicto no solo afecta al negocio: puede romper definitivamente las relaciones entre los herederos.
Testamentos desactualizados y cláusulas de cautela
Otro de los escenarios frecuentes abordados fueron los testamentos otorgados hace décadas, cuando la empresa tenía una estructura distinta o ni siquiera existía. En ese caso, “el notario tiene que ejecutar la voluntad escrita, no la que el testador habría querido hoy”, explicó Alonso Rocamora.

Por ello, los expertos insistieron en que el testamento debe revisarse cada vez que un hijo entra en la empresa, se produce una reestructuración, cambia la situación familiar o se transforma el negocio. “No revisar el testamento es, en sí mismo, una decisión. Y casi nunca es una buena decisión”, señaló Martínez, quien añadió que el testamento es uno de los documentos notariales más económicos y prácticos para regular la continuidad empresarial.
Finalmente, se abordaron las llamadas cláusulas de cautela, en particular la cautela socini, que establece que el heredero que impugne el testamento sin fundamento quedará limitado a la legítima estricta. “No se trata de castigar”, subrayó Martínez, “sino de proteger un proyecto empresarial y familiar”. Alonso Rocamora precisó que estas cláusulas son legales, habituales y cumplen en la mayoría de los casos una función disuasoria sin necesidad de aplicarse.
Un debate estratégico para el tejido empresarial murciano
La jornada fue inaugurada por José María Tortosa, presidente de AMEFMUR, quien destacó que “este tipo de encuentros aportan reflexión, conocimiento y herramientas prácticas para ayudar a las familias empresarias a tomar decisiones con serenidad y con visión de futuro”.

Asimismo, subrayó que “del mismo modo que definimos la estrategia, la fiscalidad o la financiación, debemos anticipar la transmisión del proyecto empresarial. En este sentido, el testamento es una herramienta esencial de buen gobierno: protege a la familia, a la empresa y salvaguarda los valores y el legado que han hecho fuerte a la compañía”.
Por su parte, José Gabriel Carrillo Fernández, CEO de Carrillo, subrayó que “la sucesión no es un tema para mañana. Es una decisión empresarial que hay que tomar hoy, con tiempo y con asesoramiento profesional”.
El encuentro concluyó con un espacio de networking entre los asistentes, poniendo de manifiesto el creciente interés del empresariado murciano por anticiparse a uno de los momentos más críticos en la vida de cualquier empresa familiar.



















